
Mi trabajo surge de la necesidad constante de investigar sobre el espacio de la memoria. El espacio, como lugar exterior e interior donde trás su reflexión arquitectónica o evolución natural se vive y habita, enriqueciendose de fragmentos de identidad. A través de instantáneas he ido reteniendo momentos cotidianos, creando un laberinto de recuerdos, trayendolos a la luz para que no se desvanezcan, un mapa de conexiones de datos que van surgiendo con la constante variabilidad de la vida. Parto de algo intimo para extraporarlo al sistema de sociedad actual en el que todo es suceptible de ser olvidado.
Todo lo efímero fluye en nuestro presente, nos hace ser. En el intento de contener líquido en la mano, por un momento la materia se adapta al cuerpo para seguidamente abandonarlo. Soñar es también construir memoria y los recuerdos construidos son los que pertenecen a nuestro propio imaginario.
Arguiñe Escandón 2008